La educación

Mi intención no es realizar un decálogo respecto de valores sociales ni de moralidad; no me puedo adjudicar semejante tarea, porque no me siento capacitado. No soy (tampoco me interesa serlo) quien debe ocuparse de solucionar los problemas ajenos; se supone que para eso elegimos representantes supuestamente idóneos para resolverlos.

Mis palabras son solo palabras, y apenas serán leías por algunas personas. Pero no es eso lo que importa, porque lo que escribo (lo que todos escribimos y decimos) es una discutible verdad, que le es solo significativa al quien la propone.

A veces me pregunto qué es la verdad. Si la verdad es el inmejorable país que me muestra un canal de televisión; si verdad es la muerte que ocupa una columna diaria en los periódicos; si verdad es la triste condición en la que duermen familias enteras en las calles; o si verdad es el que maneja un auto 0km pasando por charcos de arrogancia y salpicando su vanidad.

El 9 de octubre del 2012 fue otra fecha más del calendario, que a cualquier persona que lea este artículo posiblemente le parezca intrascendente; pero para una joven pakistaní fue el día que “pagó” por luchar por una educación en una zona olvidada de Pakistán. Aquel día, unos talibanes subieron al autobús escolar que trasladaba a la chica y le dispararon un tiro en la frente.

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El 12 de julio del 2013, la misma joven que casi muere asesinada por unos dementes tuvo el coraje que muchos líderes mundiales y políticos relevantes no tuvieron en ese momento ni tienen en la actualidad. La chica pakistaní, con apenas 16 años, reivindicó su lucha por la educación ante la ONU (Organización de Naciones Unidas) diciendo que “tomaremos nuestros libros y lápices porque son armas más poderosas. Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”.

La educación ¿es importante? Claro que sí. La educación te hace dar cuenta de que el compañero sentado en el pupitre de al lado es tu amigo; de que los valores se “maman” en la casa; de que la maestra, que llega con las manos limpias y termina la clase con los dedos blancos por la tiza, lo que quiere no es hacer cátedra o fanfarronear por sus conocimientos, sino que aprendas que la educación es la única forma de cruzar la calle y que no te pisen.

 

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8 comentarios sobre “La educación

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